Etiquetas

,

[páginas 365-368]

Pero, por ahora, este planeta, este océano, esta vida, es todo lo que tenemos.

Con todo lo ilimitado que parece desde la playa, con todo lo ilimitado que es realmente como campo de exploración, el océano tiene no obstante límites, como estamos descubriendo en la actualidad a medida que la explotación se ha unido, de manera creciente a lo largo del último siglo, a la exploración, y a medida que nuestra capacidad para alterar la naturaleza se ha hecho global. Sin embargo, el límite más fundamental de todos no tiene nada que ver con nosotros. El océano nos sobrevivirá a nosotros y a nuestras intrusiones, pero no vivirá para siempre. Como la Tierra en su conjunto, nació en un determinado momento y morirá en otro.

Su transitoriedad radica en el Sol, que se está volviendo cada vez más brillante; esto lo hacen las estrellas a medida que avanzan en su edad mediana. Dentro unos 7.000 millones de años, aproximadamente, el Sol se convertirá en una gigante roja. Antes de ello, a medida que crezca y enrojezca, las lunas de hielo del sistema solar exterior podrán descolgarse. Además de Europa, Titán, la gran luna de Saturno, es un caso interesante: posee una atmósfera algo más densa que la de la Tierra, que es casi toda ella de nitrógeno pero mezclado con una generosa cantidad de metano. A medida que el Sol se vuelva más brillante y más rojo, llegará un momento, quizá dentro de 6.000 millones de años, en que penetrará tanta luz en la atmósfera de Titán y quedará atrapada en su invernadero de metano que su superficie se derretirá (así lo han calculado recientemente dos astrónomos de la Universidad de Arizona, Ralph Lorenz y Jonathan Lunine). El hielo de amoníaco se fundirá primero, dicen, y actuará como una especie de anticongelante que permitirá que el hielo de agua se derrita a una temperatura de -97ºC. En este frígido océano de limpiador de suelos, es muy posible que la vida (un tipo de vida diferente de la de la Tierra, para el que una mezcla de amoníaco y agua no será tóxica) comience y evolucione. Pero el momento de Titán será más breve que el nuestro. Después de sólo 500 millones de años, cuando el Sol empiece a eyectar su propia atmósfera en forma de vientos de alta velocidad, arrancará el techo del invernadero de Titán.

Por aquella época, poco más o menos, la Tierra dejará probablemente de existir. Cuando el Sol se hinche hasta el tamaño de una gigante roja, quizá no llegue a alcanzar nuestra órbita, pero es más probable que atrape nuestro planeta, lo absorba y lo vaporice. Pero la vida se habrá extinguido mucho antes. Hace pocos años, Kasting y su colega Ken Caldeira, de la Universidad Estatal de Penn, intentaron calcular ese momento, para imaginar el fin de la forma más precisa que la ciencia pueda permitir. No hay manera de saber, desde luego, si un cometa gigante puede golpearnos y esterilizar prematuramente el planeta o cuándo lo hará. Sin embargo, dejando de lado esta pizca de mala suerte, los enemigos a largo plazo de la vida en la Tierra serán el calor y el dióxido de carbono; o, más bien, una falta de dióxido de carbono. Ahora mismo estamos muy preocupados porque este gas abunda demasiado en la atmósfera, pero esto es sólo un problema a corto plazo y que hemos creado nosotros. A lo largo del tiempo geológico, la Tierra tiene un medio de desembarazarse del dióxido de carbono atmosférico: se disuelve en el agua de lluvia y corroe las rocas, se convierte en carbonato, corre en los ríos hacia el mar, y se hunde hasta el fondo marino. A medida que el Sol se haga más caliente, caerá más lluvia y se producirá más meteorización de las rocas. Dentro de 500 millones de años, la concentración de dióxido de carbono será demasiado baja para que la mayor parte de las plantas sigan realizando la fotosíntesis.

Durante por lo menos 1.000 millones de años después de esto, unas pocas hierbas y matorrales resistentes, plantas que son especialmente frugales con el dióxido de carbono, seguirán aguantando. Los continentes se parecerán seguramente a algunas partes del desierto australiano actual, con vegetación dispersa asomando entre suelo rojo. Pero dentro de 1.500 millones de años, en el supuesto teórico de Kasting y Caldeira, la temperatura media del planeta será de unos 50 ºC: lo bastante caliente para extinguirlo todo excepto los microbios, y su calor aumentará con rapidez. El agua, escasamente habitada, cubrirá las siete décimas partes de la Tierra aún restantes. La vida empezó en el agua hace 4.000 millones de años, y en la actualidad muchos investigadores creen que las bacterias de las fuentes termales del océano figuraron entre los primeros organismos. Si alguna vez exploramos un océano en Europa, éste es el tipo de vida que buscaremos. Bien pudiera ser que estos microbios fueran los últimos supervivientes en la Tierra. En último término, hasta el océano se volverá demasiado caliente para cualquier otro organismo.

Durante los 1.000 millones de años posteriores a la extinción de las plantas, la atmósfera se llenará de vapor, tal como lo hizo en el nacimiento del planeta. Pero ahora el vapor será bombardeado por una radiación solar mucho más intensa. La fracción ultravioleta de esta radiación disociará las moléculas de agua de la estratosfera en átomos de hidrógeno y de oxígeno, y el hidrógeno flotará hacia el espacio para no volver jamás. En el espacio se encontrará con otro oxígeno, expulsado por el Sol moribundo, y quizá ambos se unan para formar agua en algún otro planeta, alrededor de alguna otra estrella. Dentro de 2.500 millones de años, la última molécula de agua se habrá ido de la Tierra. El mar vino del espacio, y al espacio retornará. Hasta los microbios del fondo marino expirarán en ese momento. El planeta se hizo de polvo, y polvo volverá a ser. Durante varios miles de millones de años antes de su incineración final, la Tierra será un mundo caliente y muerto como Venus, un planeta demasiado próximo al Sol. Por primera vez en su historia estará seco.

FIN

Nota: 7. La parte de la geología un rollo. A partir de ahí estupendo.

nur03506

Gusanos Lofoforados tubícolas

ÍNDICE

Prólogo. Lejos de la costa

1. El espacio y el océano
2. Sondeando las profundidades
3. La grieta del Atlántico
4. Un mapa del mundo
5. El fondo marino en el momento de nacer
6. El reino de las holoturias
7. Islas en las profundidades
8. La vida sobre un volcán
9. Gelatinas fantásticas e iridiscentes
10. Luces animales
11. Reverdecer el océano
12. El ocaso del bacalao
13. Adonde va el agua
14. El interruptor del clima
15. El tiempo y el océano

LA EXPLORACIÓN DEL MAR. LA EXTRAORDINARIA HISTORIA DE LA OCEANOGRAFÍA.
Robert Kunzig

Traducción de Joandomènec Ros
Editorial Laetoli
Colección Las dos culturas, 7
1ª edición: febrero 2007

Reseña de Jorge Alcaide:

Anuncios