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[páginas 440-442]

CAPÍTULO 31

La noche despierta. Escucha el viento está soplando fuerte. Mi cama está tan caliente. Cierra la ventana, las cortinas temblando. Mi sueño estuvo lleno de lamentos. Pero la fina piel blanca de las patatas nuevas lavadas en arcilla y los guisantes grandes como dirigibles escondidos en las hojas y las yemas de sauce. Llevaba botas en una charca de ranas. Al final había una horda atravesando los campos con garfios y me fui nadando hasta el mar.

Me quito el frío de las manos frotándolas, golpeándolas para calentarlas. Creo que un poco de calentador eléctrico sería muy reconfortante. Listo, oportuno, dispuesto, rápido, así. Deprisa con el agua caliente por las cañerías antes de que las arranque por completo de la casa. Lavarme la cara es un gran alivio, y también los dientes. No me pondré la ropa interior, sino que me meteré en el traje desnudo. Cuando me muera quiero descomponerme en un barril de cerveza negra y hacer que la sirvan en todos los pubs de Dublín. Me pregunto si sabrá que soy yo.

Es bueno levantarse por la mañana temprano, vestirse y salir a caminar. ¿Dijiste que te hice nudos en la toalla, Mary? ¿Lo dijiste? ¿Es cierto? Dime, ¿es cierto? Que nos dan hijos por la ira de Dios. Por follar.

Bajo por las escaleras pasando la mano por la barandilla lisa, paro en el vestíbulo para oler el desayuno. Abro la puerta y salgo al viento fiero donde hay un débil sol en el cielo. Subo por la carretera, un largo y vacío gris. Tengo frío alrededor del cuello. Creo que estoy cansado de mi espantoso corazón. Pero no dejes que el frío se meta todavía, porque tengo que mantenerlo caliente aún durante horas. Ahora el puente. Describiendo una curva por encima de los trenes y sus vías. La hierba ahí abajo es negra. Desde aquí puedo ver ese tejado enorme. Y Mary, estoy de camino. Nunca pensé que volvería a ver esta elegancia, como el adecuado golpeteo de mi bastón sobre este puente. Es cierto que Percy fue muy amable al ayudarme. ¿Cómo estás ahora, Mary? ¿Todavía en la cama? ¿O levantada frente a mis lonchas de beicon? También hay tostadas. Teteras calientes. Este almacén necesita una buena reparación. Tengo que pararme y mirar por esas ventanas rotas y mugrientas y ver qué es lo que contiene. El sol está débil, Mary. Esta ciudad sufre el vacío. ¿Pueden estar realmente todos en casa? En casa en Navidad y frente a la chimenea, y los niños pasan el rato con juguetes de hojalata. Ésta es la parte más extraña de Londres donde todavía no es una cosa ni otra.

Bajaba por la pendiente del puente, más allá de ese edificio derruido, una oscura figura derecha y un extraño. Venid aquí hasta que os diga. Dónde está el mar profundo y los vientos suaves y húmedos y cálidos, a veces teñidos de sol, con esa absurda paz de desear que todo esté ya dicho y contado. Una noche de invierno oí caballos en una carretera rural, sacando chispas de las piedras. Sabía que huían y que cruzarían los campos, donde el sonido de sus cascos azotaría mis oídos. Y dije están corriendo hacia la muerte y aún les queda alma, y tienes los ojos enloquecidos y enseñan los dientes.

Misericordia divina

para el absurdo

hombre de mazapán.

 

FIN

Nota: 6. Estilo fatigoso pero la historia es muy divertida. Todo un personaje.

donleavyjohnny

 

 

EL HOMBRE DE MAZAPÁN

J. P. Donleavy

Traducción de Marta García Orozco

1ª edición: diciembre de 2008

Edhasa

 

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The J. P. Donleavy Compedium

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