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XXVIII

Al terminar la película, de igual modo que, cuando tras la interpretación de La tempestad, penetró en la estancia, todos lo miraron. Pero esta vez, a pesar de que sus ojos seguían abiertos, Kurt ya no pudo notar el peso de las miradas.

Cuando Löwitsch se acercó, cuando renqueante y dolorido y todavía lleno de la pestosa llaga del ideal perdido el Hauptsturmführer Crüwell, advirtió que en el ojo derecho del hombre sentado se había formado una lágrima del tamaño de un mosquito. El antiguo oficial se acuclilló entonces ante su subordinado, adelantó sus labios hacia el rostro en completa calma y succionó el ojo derecho del sastre de Bielefeld hasta tragarse su lágrima. Al hacerlo, los párpados temblaron antes de caer sin ruido.

Después Löwitsch se irguió trabajosamente, movió la lengua dentro de su boca como si estuviera degustando algún magnífico caldo, aceptó acaso que en aquella lágrima se escondía el sabor de un mundo perdido y se giró buscando a la anfitriona.

-Der Schneider -diijo con la diáfana solemnidad de las grandes ocasiones -ist tot.

Gijón, marzo de 2003 – marzo de 2006

FIN

Nota: 5. Desvaído. (3. adj. Vago, desdibujado, impreciso.)


ricardo

 

LA OFENSA

Ricardo Menéndez Salmón

Seix Barral Biblioteca Breve

 

Autorretrato de RMS en el blog La Nave de los Locos

Reseña por M. Valeria Correa en el Blog Escritores

Reseña en Ojos de Papel

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