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Una conclusión, con un necesario remedio espiritual

“Secuestro alienígena”, ésa es en dos palabras la experiencia posmoderna: hechizado, preocupado y desconcertado. Podemos acudir a un remedio aceptado para esta condición funesta. En lugar de ser un psiquiatra titulado del tipo moderno ortodoxo, vamos por el contrario a asumir que estás anacrónicamente poseído por una mentalidad medieval, por lo que hoy conocemos de manera incorrecta como espíritu new age. Al igual que Whitley Strieber, estás profundamente afectado por los extraterrestres, lo que los auténticos medievales solían llamar “demonios”. Pero no importa la nomenclatura, tú lo que deseas es ser liberado de las fastidiosas apariciones de alienígenas del espacio sideral.

Y aquí está el procedimiento apropiado por el cual resolveremos nuestro latoso problema: el exorcismo. Todo lo que sigue a continuación se explica en un manuscrito español anónimo de 1720, Tratado de exorcismo, muy útil para los sacerdotes y ministros de la Iglesia (actualmente en la biblioteca de la Hispanic Society of America de Nueva York). Así, tal y como fue ilustrado en 1788 por un artista de primera clase, Francisco de Goya, ésta es la mejor manera para solucionar tus problemas con los endomoniados extraterrestes invasores. Nuestra autoridad sacerdotal explica:

La víctima puede estar poseída por el demonio [ahora llamado extraterrestre] de dos maneras: per obsesionem y per posesionem. Per obsesionem es cuando el demonio [o extraterrestre] está fuera o alrededor de la persona y le atormenta con caras horribles, formas escalofriantes o de otras maneras, como el exorcista comprobará por experiencia. Per posesionem es cuando el Demonio [extraterrestre] está dentro de la víctima y le posee. Entonces le atormenta con golpes, dolores en el cuerpo, etc. (…) A veces, cuando los demonios [extraterrestres] abandonan los cuerpos de los poseídos, suelen mostrarse a sí mismos bajo la aterradora forma de animales varios u otras cosas horribles [humanoides por ejemplo, véase 1, 6, 9-20], a pesar de que pueden no ser vistos por las personas que están alrededor. Esto es muy sencillo, porque estas apariciones pueden ser tan sólo imaginarias, de modo que el demonio [o extraterrestre] puede calentar la sangre y el temperamento de la víctima y componer alguna imagen que lo represente. Esta visión -porque es imaginaria- sólo se le aparece a aquel que se la inflige, como se deduce en los escritos de los profetas. (…) El curioso se verá satisfecho con esta información, y el ignorante será informado de los trucos que el demonio [o extraterrestre] tiene para engañarnos.

Bueno, esta explicación es bastante clara, y también se corresponde perfectamente con las noticias posmodernas de secuestros alienígenas reproducidas en este texto. También resulta obvio el remedio eficaz. Es bastante sencillo, la persona poseída tiene que hacer el siguiente juramento a un cura exorcista acreditado y convenientemente asignado, pero no funcionará con un hipnotizador posmoderno especialista en ovnis. Además, el voto que sigue debe ser pronunciado en latín, porque simplemente no funcionará con el castellano moderno (y mucho menos con el inglés norteamericano actual). Por tanto, no necesitas una traducción. Dice así:

Ego, N[omen tuus], iuro, et promitto tibi sacerdoti, seu ministro Christo servare omnia illa, quae praeceperis mihi ex parte Dei, et Domini Jesu Christi pertinentia ad honorem eius, et liberationem huius creaturae [extraterrestrialae], et quod si in ullo defecero ex his, quae tibi nunc promitto extunc invoco ipsum Deum Omnipotentem inatum contra me, qui tanquam ultor, et Judes periurii mei mittat angelos suos, que me expellant ex hoc corpore [extraterrestriale]. Voco similiter Luciferum [extraterrestriam], quatenus cum omnibus furiis [extraterrestrialiis] insurgat in me, et ducat [eis] in profundum Inferni. Amen.

Dicho (o salmodiado) esto, uno debe concluir observando que, después del 11 de septiembre de 2001 -una fecha que verdaderamente pervivirá como una infamia-, las anteriormente ambiguas percepciones estadounidenses de la “invasión alienígena” se han convertido en una cruda realidad. En la actualidad, E. T. significa Earthing Terrorist [terrorista terrícola]. Hoy, como todos sabemos, estos extraterrestres posmilenarios habitan de verdad entre nosotros como “durmientes”, estos criminales deben ser llevados ante la justicia. Hoy el “ovni” de los extraterrestres resulta ser un avión secuestrado, que se convierte en un mortífero misil dirigible. Esta vez, sin embargo, sus ovnis fueron fotografiados (no fue una farsa, por desgracia), y mostrados luego en televisión a millones de atónitos espectadores de todo el mundo. Todos vimos el debut cinematográfico de los ovnis del siglo XXi, así como los auténticos retratos de sus pilotos extraterrestres.

Tal y como ocurrió con los extraterrestres alienígenas, los terroristas terrícolas dependen de los medios de comunicación de masas. Ambas clases de extraterrestres extienden principalmente su terror a través de horribles imágenes retransmitidas por televisión. Los efectos emocionales universales sobre sus audiencias humanas sólo funcionan convirtiéndonos a todos en testigos de sus actos. Los medios de masas son sus cómplices esenciales. Después del 11 de septiembre de 2001, las condiciones materiales y, sobre todo, psicológicas en todo el mundo, y de manera especial en Estados Unidos, han sido radicalmente alteradas, quizá para siempre. Lo mismo hicieron las antiguas, hoy ya obsoletas, definiciones de “invasión alienígena” del siglo XX.

Ite, missa est…

Nota: 7

Alienígenas
John F. Moffitt

Traducción de Iria Candela Iglesias
La Biblioteca Azul (serie mínima) Ediciones Siruela

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