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(páginas 88-95)

MONEY

Quarterly, is it, money reproaches me:
‘Why do you let me lie here wastefully?
I am all you never had of goods and sex.
You could get them still by writing a few cheques.’

So I look at others, what they do with theirs:
They certainly don’t keep it upstairs.
By now they’ve a second house and car and wife:
Clearly money has something to do with life

– In fact, they’ve a lot in common, if you enquire:
You can’t put off being young until you retire,
And however you bank your screw, the money you save
Won’t in the end buy you more than a shave.

I listen to money singing. It’s like looking down
From long French windows at a provincial town,
The slums, the canal, the churches ornate and mad
In the evening sun. It is intensely sad.

DINERO

Cada tres meses, ¿no?, el dinero me reprocha:
“¿Por qué me dejas aquí donde no sirvo?
Yo soy el sexo y las cosas que no tuviste nunca.
Aún puedes conseguirlos firmando algunos cheques.”

Entonces miro qué hacen los otros con el suyo.
No lo guardan en la almohada, desde luego.
Ya tienen esposa, coche y casa de verano:
alguna relación guarde el dinero con la vida

-la verdad, tienen mucho en común, si uno investiga;
no puedes postergar la juventud hasta que te jubiles,
y por mucho que parte del salario vaya al banco
al cabo no podrás pagarte mucho más que una afeitada.

Escucho el canto del dinero. Es como si mirase
una ciudad de provincias desde largos ventanales:
barriadas, canal, iglesias adornadas y locas
bajo el sol de la tarde. Intensamente triste.

===
CUT GRASS

Cut grass lies frail:
Brief is the breath
Mown stalks exhale.
Long, long the death

It dies in the white hours
Of young-leafed June
With chestnut flowers,
With hedges snowlike strewn,

White lilac bowed,
Lost lanes of Queen Anne’s lace,
And that high-builded cloud
Moving at summer’s pace.

HIERBA SEGADA

Frágil yace la hierba segada:
breve es el aliento
que exhalan las gavillas.
Larga, larga la muerte

que mueren en en las hojas blancas
de un junio de hojas verdes
con flores de castaño,
setos nevados de capullos,

blancos lirios que se arquean,
daucos de senda perdida
y esa nube corpulenta
moviéndose al paso del verano.

===
THE EXPLOSION

On the day of the explosion
Shadows pointed towards the pithead:
In the sun the slagheap slept.

Down the lane came men in pitboots
Coughing oath-edged talk and pipe-smoke,
Shouldering off the freshened silence.

One chased after rabbits; lost them;
Came back with a nest of lark’s eggs;
Showed them; lodged them in the grasses.

So they passed in beards and moleskins,
Fathers, brothers, nicknames, laughter,
Through the tall gates standing open.

At noon, there came a tremor; cows
Stopped chewing for a second; sun,
Scarfed as in a heat-haze, dimmed.

The dead go on before us, they
Are sitting in God’s house in comfort,
We shall see them face to face –

Plain as lettering in the chapels
It was said, and for a second
Wives saw men of the explosion

Larger than in life they managed –
Gold as on a coin, or walking
Somehow from the sun towards them,

One showing the eggs unbroken.

LA EXPLOSIÓN

El día de la explosión
las sombras apuntaban al hoyo:
al sol dormía la escoria.

Bajaron por la senda hombres con botas
tosiendo humo de pipa y juramentos,
empujando el silencio renovado.

Uno se puso a perseguir conejos; los perdió;
vino con un nido de huevos de alondra;
lo mostró; lo dejó a cubierto entre los pastos.
Así pasaron, con barbas, con cueros de topo,
hermanos, padres, apodos, risa,
por el alto portón que estaba abierto.

Al mediodía hubo un temblor; por un segundo
las vacas dejaron de mascar; envuelto en una
brumosa bufanda de calor, se empañó el sol.

Los muertos nos preceden; pues
habitan la casa de Dios, reconfortados;
los veremos cara a cara…

Esto se dijo claro como las inscripciones
de las losas, y por un segundo las mujeres
de los hombres de la explosión los vieron
más grandes que la vida:
dorados, como en las monedas,
o avanzando hacia ellas desde el sol;

uno enseñaba el nido intacto.

FIN

(Nota: 10)

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VENTANAS ALTAS
Philip Larkin

Lumen Poesía, 61
Edición bilingüe de Marcelo Cohen

Philip Larkin: el hombre que dormía a las ovejas [viñetas]

 

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