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(páginas 397-398)

El veterano moderador de Tribunal popular Doug Llewellyn es el presentador. Después de negociaciones largas y a veces acaloradas -llegado un punto de las cuales hubo que llamar a la señora Anger en persona a casa y encarecerle para que hablara directamente por teléfono móvil con R. Vaughn Corliss, lo cual más tarde dijo Ellen Bactrian que le había dado ganas de que la partiera un rayo-, hay representantes a mano tanto de la American Civil Liberties Union como de la Liga por la Decencia para que Skip Atwater de Style les haga breves entrevistas.

Hay un inodoro de Lucite de color claro situado en lo alto de una plataforma de tres metros de cristal templado bajo la cual un equipo de vídeo grabará el surgimiento a tiempo real de una Marilyn Monroe icónicamente extática y con la falda al viento o bien de una Victoria alada de Samotracia de doce a dieciocho centímetros, dependiendo de las instrucciones dramáticas de último minuto. Suspendida de la parrilla de luces del estudio en una posición situada justo encima del inodoro, una pantalla especial conectada a la cámara de abajo le dará al artista acceso visual a su propia producción por primera vez en toda su carrera. Él cree que lo que verá es el público.

De hecho, la emergencia física de la obra no va a ser emitida. Los argumentos combinados de Ellen Bactrian de Style y de los directores de Desarrollo de Producciones O Verily han convencido por fin al señor Corliss de que sería inaceptable. A cambio, se ha grabado una entrevista a la mujer del artista acerca de los abusos sufridos en la infancia por Brint Moltke y de la tremenda vergüenza, ambivalencia y sufrimiento humano puro que le produce ese arte que él no ha elegido. Porciones editadas de esta entrevista compondrán la voz en off mientras los espectadores del CDS observan la cara del artista en pleno acto de creación: cada una de sus muecas y gestos de dolor serán captados por la cámara especial escondida dentro del chasis de la pantalla del inodoro.

A consciência é o pesadelo da natureza.

Es, por supuesto, maligno. Posteriormente, sin embargo, el padre de Carole Ann Deutsch frustra a todo el mundo al parecer interesado no tanto en las cintas como en justificar su aparición en la emisión. La razón de que esté aquí es informar al público de lo que viven los seres queridos de las víctimas, humanizar el proceso y despertar sus conciencias. Todo esto lo repite varias veces, pero en ningún momento explica cómo se siente ni qué impresión le ha causado escuchar lo que acaba de escuchar. En el contexto de lo que él y los espectadores acaban de oír, la reacción del señor Deutsch resulta casi obscenamente abstracta y desapasionada. Por otro lado, la humanidad evidente y el talento para la improvisación de Doug Llewellyn dan fe de la sensatez de su elección.

Una lenta cadena iza el inodoro en ángulo inclinado hasta dejarlo colocado en su sitio encima de la tubería de Lucite. A la señora Moltke se le permite estar en la sala de controles. Virgil “Skip” Atwater y el asistente de abogado de la Reudenthal and Voss están con la espalda apoyada en la pared, fuera del alcance de los focos, el periodista con la cara ruborizada por el ibuprofeno y las manos unidas monacalmente sobre el abdomen. En la parte inferior del plano, el fotógrafo freelance de Style está apoyado en una rodilla, cámara en mano, vestido con la misma camisa hawaiana. Al célebremente ermitaño R. Vaughn Corliss no se lo ve por ninguna parte. El vestuario de Doug Llewellyn es de Hugo Boss. La manta Malina que cubre el regazo y las piernas del artista, sin embargo, es un arreglo de último minuto de un descuido de producción, ha salido del coche de un aprendiz de electricista cuyo hijo todavía está mamando y nadie puede decir realmente que sea del color o el dibujo apropiado y no aparece en los créditos. También hay una complicación de undécima hora relativa a la cámara situada al nivel del suelo y a la cuestión de hacer que la pantalla especial del inodoro quede fuera de su campo visual, ya que la imagen en vídeo del monitor de la misma cámara que filma causa un efecto conocido en el ramo como brillo de feedback: en dicho caso, lo que el artista vería no sería su Victoria emergente, sino una luz abrasadora y amorfa.

FIN

Nota: 5 (por “Extinción”, “El alma no es una forja” y “El canal del sufrimiento”)

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Extinción
David Foster Wallace

DeBolsillo
Traducción de Javier Calvo
1ª edición: noviembre 2006

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