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(páginas 168-170)

“Llevas razón -pensé-. Es la única manera de que termine de sufrir”. “Cuando yo era niño solía veranear en la casa de campo de mi abuelo, en Arkansas. Un día me encontraba en el ahumadero de carnes, viendo cómo mi abuela elaboraba lejía en una gran cazuela de hierro, cuando vino mi abuelo por la era, muy excitado. “Nellie se ha roto una pierna”, dijo mi abuelo. La vieja Nellie estaba tendida en el suelo gimiendo, atada todavía al arado. Nos quedamos allí de pie, mirándola, sólo mirándola. Al poco regresó el abuelo con el fusil que había usado en Chickamauga Ridge. “Ha metido la pata en un agujero”, dijo, mientras le daba palmadas cariñosas en la cabeza. La abuela me hizo volver la cabeza y mirar hacia otro lado. Comencé a llorar. Oí el disparo. Todavía lo oigo. Corrí, me agaché y me abracé al cuello de Nellie. Yo quería al caballo. Y odiaba a mi abuelo. Me levanté y empecé a propinar puñetazos a las piernas de mi abuelo… Al día siguiente, el abuelo me explicó que él también quería a Nellie, pero que no tenido más remedio que matarla. “Era lo mejor que podía hacer -dijo-, el pobre animal ya no habría podido hacer nada más. Era la única manera de acabar con sus sufrimientos…”.

Tenía la pistola en la mano.
-Muy bien- le dije a Gloria-. Cuando quieras.
-Estoy preparada.
-¿Dónde?
-Aquí. A un lado de la cabeza.
El muelle se agitó al recibir el golpe de una ola.
-¿Ahora?
-Sí.
Disparé.
El muelle volvió a agitarse, el agua borboteó y resbaló nuevamente hacia el oceáno.
Tiré la pistola por la barandilla.
Un policía iba sentado a mi lado en el asiento posterior del coche, otro conducía. Íbamos a gran velocidad y la sirena chillaba. Era la misma sirena que usaban para despertarnos en la competición de baile.
-¿Por qué la has matado? -me preguntó el policía que iba sentado a mi lado.
-Ella me lo pidió.
-¿Has oído eso, Ben?
-Es un muchacho muy servicial -dijo Ben por encima del hombro.
-¿Es eso lo único que puedes alegar?
-¿Acaso no matan a los caballos?

…Y que Dios se apiade de su alma…

FIN 

 

¿Acaso no matan a los caballos?
Horace McCoy, 1935
Club del Misterio. Nº 13. Bruguera.

1ª edición. 1981

 

trailer de la película “Bailad, bailad, malditos” de Sidney Pollack basada en el libro

 

Nota: 8

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